Poema: El miedo tiene su origen en el sueño

El miedo tiene su origen en el sueño

cuando estás despierto y quieres morirte

—debajo del insomnio siempre habrá pavor—

Este día el paisaje es desagradable

(las preocupaciones tienen una manera terrible

de conquistar la calma)

A pesar de la claridad solariega

el ambiente se ve gris, casi verde

la amargura se ve por todas partes

Los problemas son puyas en mi lomo

por eso empujo fuerte y me resisto

—no moriré vencido sobre la arena—

Hoy no estoy bien: tengo problemas

ahogado, hasta el cuello, con dolor de cabeza

sueño que me saco la lotería

De pronto me alivio

me paré temprano

tomé un autobús

Caminé por la mañana

como si fuera una cuerda floja

Me dejé caer

Al vacío fui a parar

y no pasó nada

absolutamente nada

Aprendí la lección:

los problemas son una ilusión

para el desesperado

Más allá sólo queda el silencio

la pubertad libre del hombre feliz

que me propuse ser

Hay días silenciosos

y entre más silenciosos

más claros y más anchos

En el silencio y la claridad

las letras se ven más grandes

yo camino y me alejo

Poema: El viento siempre está presente

El viento siempre está presente

se parece a una cascada

a una interminable lumbre

El viento me huele y vigila

es como un pequeño duende

que me sigue, que me espera

El viento de la tarde se calcina

y luego llora, se agita y gime

sus ondas son como danzas de la lumbre

El viento trae nuestro nombre

(empuja nuestra espalda)

lo levanta y lo arrastra

Veo al viento a diario

cuando salgo y me pega en el rostro

cuando penetra en mi cuerpo

Cada vez que río o lloro

cuando agita mi cabello

y lo vuela hacia la luna

El viento de mis pasos o los tuyos

el viento pegando fuerte

el viento aquí abajo o allá arriba —volando—

El viento que lo hace todo

que olvida pronto

amable, que se santigua

El viento todopoderoso que nos echa de las casas

que es juez y parte porque penetra en todas partes

en cada casa y cosa siempre

El viento es un pertinaz aprendiz de todo

un maestro del olvido, de lo ajeno

de lo ausente que es estar presente

El viento, mágico que me envuelve

porque no me traiciona

porque cada vez que lo necesito se aparece

El aire ventilado de la paz

en la calma sagrada que es el paisaje

de la ventana abierta de mi casa

por donde veo y respiro

y advierto que todavía

no es nada

La escritura a través de Internet

Cuando compré mi primera computadora y me acerqué a los chat, me sorprendió la manera en que las personas de todas las edades escribían. Me resistí a escribir así, fue como un acto de protesta, no sólo por mi profesión de escritor (en la que todas las formas relacionadas con el lenguaje tienen importancia para uno), lo hice también por dignidad, por coraje, por rebeldía.
Yo supuse que la habilidad de escritura aumentaría y se generalizaría en el mundo entero; que escribir con corrección sería casi un requisito exigido... Y no, resultó un fracaso. Veo con gusto que algunas páginas ya exigen a los usuarios escribir con propiedad. Espero que esa tendencia vaya en aumento y todos los usuarios-lectores gocemos de una mejor manera la información que encontramos.
A veces, cuando chateo con mis sobrinos les pido que quiten tantas animaciones que vuelven ilegibles todos sus textos. Afortunadamente me han hecho caso.
Escribir bien (tratar de hacerlo) cuesta esfuerzo, exige un trabajo intelectual y movimientos ágiles de una habilidad manual ejercitada, sé que resulta mucho más sencillo el contagio de lo común, pero ¿acaso no es la búsqueda del hombre universal el progreso?
Ojalá esta reflexión los invite a mejorar su escritura en el futuro.

LA CERVANTA, sala de lectura

El nombre de mi sala de lectura se deriva de una anécdota registrada en los Archivos Reales españoles. Ahí se menciona a Miguel de Cervantes. La cosa pasó así: Un noble es herido en la calle donde vivía Cervantes, el hombre pidió ayuda a su puerta y fue socorrido por las mujeres que vivían con él (su tía, una hermana, una sobrina), mismas a las que se les da el sobrenombre de cervantas en la querella (según esto por "prodigar a los hombres alguna caricia a cambio de dinero"). El hecho me pareció bastante curioso. Me imagino a don Miguel de Cervante Saavedra escribiendo la segunda parte del Quijote en medio de esos servicios, comiendo de ellos... Más adelante presentaré los eventos gratuitos que tengo en La Cervanta.

El libro que estoy leyendo

La inmortalidad, de Milan Kundera

Mi relación con este libro es extraña. Comenzó de manera casual. Acompañé a un querido amigo, Juan Pablo Castro, a una tienda de discos y ahí lo compré, estaba usado. A los pocos días de esa compra viajé a España y lo llevé para leerlo durante el vuelo trasatlántico. Me dormí. Un mes lo traje por el Norte de España y nada... me era imposible comenzar apenas.
Eso ocurrió en el 2002, en los últimos cinco había intentado leerlo sin conseguirlo. Debo decir que Kundera es uno de mis autores preferidos; así que ese fenómeno de no-lectura me resultaba terrible.
Por fin, con muchas interrupciones, llevo leídas 259 páginas de sus 412. Les prometo mi comentario para cuando lo termine.