Poema: Me siento feliz

Me siento feliz
como un casquete polar
igual que mi Campana de la independencia
como unos claros, transparentes ojos
que a fuerza de tanta dichosa sinceridad
dicen: eh, muchacho, acá

…Y yo, como un toro, avanzo
llego, te alcanzo y permanezco
frágil, sin fecha de caducidad
sin autoridad moral pero sin ripios que lo vuelven
todo un signo de interrogación
y que siempre, eternamente
destruyen, embalsaman
como si mi alma fuera una monja
lapidada, amada, preñada
y por eso tan pecadora
como tus senos o mis manos

vengo al juicio de las cosas
(y más que cosas: actos)
adicto, lúdico, didáctico
con guía de papelería cara

Y soy un extraño
me gustan las botas azules
y un necio:
me enamoro de ti cada vez que te veo
y te respiro
y siento tu rodilla y muslos a mi lado

Como el viento fresco y terco
como los sueños rápidos y profundos
que son mares y soles
y descanso
Por eso, estoy contento
porque el mundo me es ajeno
y gratuito
y yo canto como si este fin de semana fuera lo único que yo quisiera vivir eternamente

Claro, dicen, no se puede ser inmortal
ni absolutamente hermoso
ni tener poderes de ningún tipo
Tenemos a cambio
nuestras miradas, nuestras manos
lo esencial que es mirarse y hallarse
desnudos, casi transparentes, y por lo mismo
casi eternos e inmortales y poderosos
y grandes… aunque en el fondo
—como un oficio—
permanezcamos adolescentes
mudos, entregados en la distancia
con una mesa de por medio
y un mesero terco en hacerme comer
mientras yo sólo quiero conversar
y hacerme uno con la palabra en tus oídos

Poema: Tu boca es un pliego petitorio

Tu boca es un pliego petitorio
un sinfín de solicitudes
profundamente profanas
angulosamente incitantes

Tu boca es un sinónimo
para la necesidad de mi espíritu
porque sin ella yo soy menos que:
un par de zapatillas sin sus pies amados

Tu boca tiene la profundidad necesaria
la tibieza precisa y envolvente
la de cada hora y cada hombre
(por tus labios corre la propia vida)
simultánea
coqueta
incitante

Sin tu boca
el abrazo y el tiempo
son inútiles
como tan inútiles están mis manos
cuando no está tu cuerpo para esculpirlo
para arrancar la madera inservible de tus ropas
y dejarte alabastrina
encerada a empujones del deseo

Por eso te necesito
para no estar quieto
para quitarme de encima
toda esta corteza que me estorba

Necesito tu boca deslizante
la que jadea como vírgula del deseo
y destellante, iluminada de saliva
como una lluvia fresca que me sacude

Es cierto: no hay muchas bocas como la tuya

Tu boca es aún antorcha y pétalos
mordisco barroco y cadencia hinchada
porque tus labios son a mi cuerpo
como dos besanas que me cosecharán
a manos llenas
a tímpanos llenos
a cuerpos saturados del deseo

Poemas Narrativos

Poemas Narrativos

A veces, como saben o suponen, uno toma las nombradas rachas para crear, para perfilar cierto estilo o sentido. Casi siempre esto resulta temático. Esa circunstancia me ha ocurrido a lo largo de mis letras. Tengo un llamado a escribir estas historias, así, de esta manera, con este título y con el seudónimo de siempre: Emanuel Alvarado.


Desde ayer
(desde hace varios días para ser preciso)
he venido tocando el silbido de Silvio
Su canto poético me ha gustado desde siempre
desde que lo descubrí en una grabación magnetofónica
Su voz desde siempre mantiene el carácter de la libertad

Escuché que vendrá a mi patria e iré a verle
cantaré junto a miles Pequeña serena diurna
y un Ojalá que es nuestro himno
A veces intento escuchar a otros cantautores
y me gustan y me embriagan
pero ya borracho siempre regreso y lo escucho
me deleita sobremanera su canto
la trova impregnada de trópico y caña

Mis libros llevan el sello de su zafra
el machete tendido, tierno, que entiende
que se esmera en abrir la brecha
en acortar la distancia que nos separa
del olvido y la indecencia

Me gusta de veras escuchar sus ecos cubanos
su mirada perdida en el mar caribe
su lengua extraña del mundo y de la Extremadura
Silvio apóstol, silbante amigo

(a mí como a Borges con Neruda
me pasa curiosamente lo mismo contigo:
no necesito tu socialismo para escucharte
y sin embargo sé no podrías serlo sin su permiso)

Enarbolas una bandera grande, cosmopolita
—la revolución latinoamericana como sexto sentido—
encallas y te levantas con pedazos de piedra en las rodillas
y cantas y te elevas como un paraguas alfombrado y mágico

Nada es igual, todo es distinto
después de escucharte como consciencia social
como si tus letras fueran un comunicado esencial
una forma distinta de decir lo profundo
el pecado que es dedicarse a ser diferente
O al menos, a formar parte de una masa distinta
Una propuesta que canta y desvela
que sonríe y propone
que mata poco a poco el aburrimiento en que viene cayendo el mundo
y los asuntos del Estado permanente del pleonasmo y el egoísmo

Hoy necesitaba un abrazo fuerte

Hoy necesitaba un abrazo fuerte
me lo diste con tu mirada, a la distancia

En el cielo, los árboles se dibujaban en el viento
y sobre la tierra, nacían las nuevas flores de un jardincillo

Es por eso que escribo: para no estar ausente
y acercarme nítidamente a tu aroma
Que como sombra
me cubre de la mañana a la noche

(Los noches son otra forma de adorarte
por eso lo hago en el agudo silencio
En los corredores vacíos, en las butacas
de los cines, también vacíos)

(En los sueños agitados
en que te imagino inmediata, posible
tangible al gozo y a la experiencia)

(Los sueños en que te vuelves muñeca
y porcelana y glamour y arte amoroso.
Las imágenes de carne y lencería
y el rebozo de piel que me envuelve)

Tú que eres claridad y fuego sagrado, casi eterno
casi miel, casi ámbar, casi todas las cosas
—porque el deseo es una lista de encargos—
porque el amor sólo es posible inserto en la médula ósea
o en la consciencia, que es lo mismo
(de otra manera no podríamos andar)
(ni agitarnos ni imaginar al otro)

Tú que eres roca y diente
manos y pies volátiles
—lentejuela de un espejo,
brillando allá, siempre lejos y distante—

Séptima maravilla moderna
pedestal de jade y maderas
incrustadas en mi memoria

¡Eso eres carajo!

Eso eres en un púlpito etéreo desde el que te veo
discurrir la forma del tiempo
Y te elevas y sueñas
y yo duermo y me arrullo
en ese discurso tan tuyo y lejano
en el que me acuesto y murmuro invisiblemente
mi deseo y mis aullidos

…Es muy posible que a base de tanto esfuerzo
te traiga un buen día desde la memoria
y te ame de verdad
agarrado al colchón terso y blando
atento y gimiente que es tu cuerpo
y te haga el amor
como si me encontrara en el Guggenheim
de Bilbao y Matisse y Kandinsky y Rembrandt
matizaran nuestras figuras e hicieran amarnos
fuera de sus cuadros y la distancia
mujer fantasma
mujer deseada
mujer amada
mujer querida
mujer mujer mujer…
siempre mujer
siempre mujer
Mujer,mujer

Con esta fecha

Con esta fecha
(un día cualquiera en la memoria)
quisiera cantarte la importancia
que tienes para mí
…mientras la ciudad se confabula
para que te recuerde en su gente:
en los peinados clonados como tarabillas
en los pantalones usados de las chicas
en el moderno empeño de mostrar las caderas
—las cinturas desnudas como extensión
de los glúteos que quieren ser mostrados—…

La distancia, antes de que digas alguna cosa
no es más que una idea sin importancia a la velocidad del sonido
¿Sabías que las tarifas aéreas han bajado considerablemente?
¿Que los autos y las carreteras cada día son más y mejores?
¿Qué te puedo ver en mi teléfono?
¿Qué las computadoras transmiten tu voz?
de manera que puedo tenerte cerca
tan pronto se decida

Tu presencia en mi vida tiene la importancia del mármol que dejó Miguel Ángel en sus esculturas, tiene, la importancia de mi primer pasaporte y la de las runas con que espanto a todo lo que me da miedo. Eres un dintel alabastrado que deseo en la penumbra, a todas horas, porque lo que tú me brindas no es calor ni alegría sino la sustancia subjetiva con que me ha sido dado imaginar y soñar, crear e inventar, platicar y pensar.

Eres casi un fantasma, una sombra, un delirio esquizofrénico. Una puntual hora en medio del desierto, de la aurora, de las noches bohemias que son mis días. Porque tú eres la dieta diaria y lejana que me alegra el hoy y me alimenta. Porque sin ti, sin tu presencia, hace ya tiempo que yo hubiera dejado olvidado el monedero donde suelo poner los recuerdos. Y no quedaría más de mí que mis manos muertas escribiendo.

Te quiero por la delgada silueta que retengo en mi memoria como un rayo de luz que me da consciencia del deseo. Te pienso, como se repasan los víveres cuando voy de campamento: sin olvidar nada. Porque acampar contigo es meternos dentro de un sleeping recostados debajo del cielo mirando la profundidad del espacio —las estrellas como un juego didáctico, como una bola de plástico con múltiples caras para intentar meterlas.

Tienes la importancia de las velas y el aserrín. La importancia del viento. La importancia de una guitarra o un libro o un velero. Es decir, tienes la importancia de las cosas esenciales: un barquito de papel, un avioncito de papel, un dinosaurio de papel, una carta escrita a la vieja usanza: en papel perfumado. Otra vez, es decir: tienes la importancia de un material que se recicla, porque tú eres como una celulosa que me hace falta para terminar un libro.